LA CHICA DE ABAJO LENGUA Y LITERATURA

 Nombre  José Adrián Pazmiño Encalada  Curso OCTAVO Paralelo A                          

 RESUMEN 

                                 LA CHICA DE ABAJO

Paca estaba preocupada por que no sabia si lo del camión de la mudanza ya había pasado pero lo dudaba ya que recientemente sonaban las campanas de misa.

Por tres veces salió descalza al patio y miró al cielo. Pero las estrellas nunca se habían retirado, bullían todavía, perennemente en su fiesta lejana, inalcanzable. Celia decía que en las estrellas viven las hadas, que nunca envejecen. Que las estrellas son mundos pequeños del tamaño del cuarto de armarios, poco más o menos, y que tienen la forma de una carroza. Cada hada guía su estrella cogiéndola por las riendas y la hace galopar y galopar por el cielo, que es una inmensa pradera azul. Algunas veces, si se mira a una estrella fijamente, pidiéndole una cosa, la estrella se cae, y es que el hada ha bajado a la tierra a ayudarnos.

Básicamente cecilia y Paca eran amigas se contaban sus sueños,visiones,sus percepciones de objetos,cosas que se inventaban etc...etc. Para la protagonista Paca el tiempo que pasaba cuando ellas estaban juntas era de otra manera,podían y solían pasar toda la tarde calladas y cecilia dibujando o haciendo deberes que con eso nunca se aburría 

—Mamá, si no sube Paca, no puedo estudiar. —No digas bobadas. Te va a distraer. —No, no; lo hago todo mejor cuando está ella conmigo. No me molesta nunca. Deja que suba, mamá. La llamaban por la ventana del patio: —¡Paca! iPaca!... Señora Engracia, que si puede subir Paca un ratito. La madre se quejaba muchas veces. No quería que Paca subiera tanto a la casa. —No vayas más que cuando te llamen, ¿has oído? No vengan luego con que si te metes, con que si no te metes. Me los conozco yo de memoria a estos señoritos. Nada más que cuando te llamen, ¿entiendes?.

También pude captar que la mama de cecilia esta preocupada por su amada hija ya que en poco se convertiría en señorita y solo pasaba con la chica de abajo osea con Paca.        Todo esto expresándolo con a su marido.

 A lo que la respuesta del marido fue,

Bueno, bueno. Que vengan otras niñas a jugar con ella. Las de tu prima, las del médico que vive en el segundo…etc

 Al principio Cecilia no quería. Sus primas eran tontas y con las niñas del médico no tenía confianza. Ni unas ni otras entendían nada. No sabía jugar con ellas. Se lo dijo a su madre llorando.

Su madre le dijo consolándola que Paca también subiría que no se apurara.

Desde que venían las otras niñas. Paca subía más tarde, y eso cuando subía, porque algunas veces no se acordaban de llamarla. Jugaban en el cuarto de atrás, que tenía un sofá verde, un encerado, dos armarios de libros y muchas repisas con muñecos y chucherías. Paca empezó a desear que llegase el buen tiempo para salir a jugar a la calle. En la plazuela tenía más ocasiones de estar con Cecilia, sin tener que subir a su casa,

Los juegos en la calle eran mas alegre y libres para las dos,

Usualmente se escondían detrás de la silla de Adolfo que era un zapatero aprendiz y conocido de Paca

Pero Paca un día mirando las estrellas donde vivían las hadas,empezó a llorar mientras recordaba a cecilia ya que se mudaría a otra casa y a otra ciudad ,¿Qué podía pedirle a las hadas? Eran cosas tan confusas las que deseaba.

Su madre despertandola le dijo que que se iba ir que le dejaba las llaves para que les abriera a los de la mudanza 

Paca se levanto toda adolorida mientras se sentía por sus dolores oyó lo que era la bocina de la mudanza les bario y de ese carro salieron 5 hombres que colocaron una grúa en el balcón para llevarse las cosas de mas peso mientras que las frágiles las bajaban a mano Paca no podía moverse porque mientras uno hacia una cosa el otro hacia otra ,

Aquel año Paca había creído que el invierno no se iba a terminar nunca, ya contaba con vivir siempre encogida dentro de él como en el fondo de un estrecho fardo, y se alzaba de hombros con indiferencia. Todos los periódicos traían grandes titulares, hablando de ventiscas y temporales de nieve, de ríos helados, de personas muertas de frío. A Paca le dolía la cabeza, tenía un peso terrible encima de los ojos, casi los podía levantar. Se le pusieron unas fiebrecillas incoloras y tercas que la iban consumiendo, pero no la impedían trabajar. Cosa de nada, fiebre escuálida, terrosa, subterránea, fiebrecilla de pobres.

Fueron al medico de seguro y el medico le dijo que estaba mal dormida y también podía ser por el desarrollo tardío ya que Paca para este momento tenia 14 años de edad.

Paca pensaba que todo esto se solucionaría cuando llegase primavera pero lo veía como algo imposible ya que para ella el tiempo pasaba muy lento ya no era como cuando estaba con cecilia.

Y un día vio que, durante la noche, se habían llenado las ramas de granitos verdes, y otra mañana oyó, desde las sábanas, pasar en tropel dislocado y madrugador a los vencejos* rozando el tejadillo del patio, y otro día no sintió cansancio ni escalofríos al levantarse, y otro tuvo mucha hambre. Salió ensordecida y atónita a una convalecencia perezosa, donde todos los ruidos se le quedaban sonando como dentro de una campana de corcho. Había crecido lo menos cuatro dedos.

Paca recibo una carta que era de cecilia que le indicaba sobre su nueva vida pero-hubo un detalle que molesto a Paca que en la letra pequeña decía  “Recuerdos a Paca la de abajo”.

Ella le enfureció que la recordase de esta manera ella decía a si misma que tenia un nombre y apellido así que en una fuerte crisis sentimental,emocional Fue llorando con cara de pocos amigos y destrozo todos los dibujos de cecilia y de cecilia.

se encontró con su amigo Adolfo el zapatero subiendo las escaleras y esta fue su conversación 

Adiós, Paca. Dichosos los ojos. ¿Dónde te metes ahora? Ella se quedó muy confusa, no entendía. —¿Por qué dices “ahora”? —Porque nunca te veo. Antes venías muchas veces a esconderte al taller con las otras chicas cuando jugabais al escondite... Paca le miró con los ojos húmedos, brillantes, y parecía que los traía de otra parte, como fruta recién cogida. —¡Ah, bueno! Dices antes, cuando yo era pequeña.

—Es verdad —dijo Adolfo, y la miraba—. Te has hecho una mujer. ¡Qué guapa estás! La miraba y se sonreía. Tenía los dientes muy blancos y una pelusilla negra en el labio de arriba. Paca se azaró. —Bueno, me subo a llevar este correo. El chico la cogió por una muñeca. —No te vayas, espera todavía. Que nos veamos, ¿quieres? Que te vea alguna vez. Me acuerdo mucho de ti cuando oigo a las chicas jugar en la plaza y creo que vas a venir a esconderte detrás de mi silla. Dime cuándo te voy a ver. A Paca le quemaban las mejillas. —No sé, ya me verás. Suelta, que tengo prisa. Ya me verás. Adiós. Y se escapó escaleras arriba. Llegó al segundo, echó la tarjeta de Cecilia por debajo de la puerta (ni siquiera se acordaba ya de la tarjeta), siguió subiendo. Quería llegar arriba, a la azotea, donde estaban los lavaderos, y asomarse a mirar los tejados llenos de sol, los árboles verdes, las gentes pequeñitas que andaban —”tiqui, tiqui”— meneando los brazos, con su sombra colgada por detrás. Se abrió paso entre las hileras de sábanas tendidas. Vio a Adolfo que salía del portal y cruzaba la plaza con la cabeza un poco agachada y las botas en la mano. Tan majo, tan simpático. A lo mejor se iba triste. Le fue a llamar para decirle adiós. Bien fuerte. Una..., dos... y tres: “¡¡¡ Adolfoooo!!!”, pero en este momento empezaban a tocar las campanas de la iglesia de enfrente y la voz se le fue desleída con ellas. El chico se metió en su portalillo, como en una topera. A lo mejor iba pensando en ella. A lo mejor le reñían porque había tardado.

Ella se do cuenta que el solo la veía a ella ya une no se dio cuenta que siempre iba con la misma amiga y alegre ella por que el no la recordaba como Paca la de abajo.

MENSAJE

Paca sufrió tanto por una persona que la recordaba ni por su nombre ni por su apellido si no por un nombre que le pusieron e incluso lo que molesto fue que le decían Paca la de abajo por ella vivía en una situación no tan agraciada como vicia cecilia pero como todo en la vida llega lo bueno y lo malo Y Paca encontró a alguien que si la valoraba y si la apreciaba.

Siempre va a haber alguien que nos trate mal y otra que bien pero siempre debemos enfocarnos en las personas que nos trate bien ya que nos trata mal debemos dejarlas en el olvido así sea que anteriormente haya sido nuestra amiga .

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