DE PREFERENCIA GUAPITOS DE CARA LENGUA Y LITERATURA
NOMBRE JOSÉ ADRIÁN PAZMIÑO ENCALADA CURSO 8VO PARALELO A
RESUMEN
DE PREFERENCIA GUAPITOS DE CARA
Estaban llamando a la puerta y la madre de estos dos chicos chiqui y Silvia estaba en la cocina y la madre les dice que vayan a abrir la puerta y chiqui tenia frio y Silvia estaba muy pegada a un libro, bajo Silvia y riqui no dejo de pedalear.
Silvia abrió la puerta y hay estaba el cartero que le dio cartas a sus padre y en total 36 cartas a Silvia impresionada e hipnotizada fue abriendo poco a poco las cartas y escogió una al azar y era la de un chico con la dentadura de un piano hasta con las teclas negras y decía.
Dulce Selby:
¡Se han acabado tus problemas! ¡Pongamos fin a tu existencia
miserable! Aquí tienes a Maqui M. Malangas (o sea, MMM, o
sea, yo) dispuesto a calmar tu desesperación. Por la foto, verás
que no me puedo quejar de mi jeta: cumplo con los requisitos del
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anuncio, ¿vale? ¡Espero que tú no seas un cardo borriquero! ¡Ja, ja, ja!
Es una broma, Selby. Pero, por si acaso envíame una foto. A poder ser
en bikini, je, je. Aquí tienes mi dirección...
Y Silvia no quería saber más de este tipo pero le llamo la atención que el menciono un anuncio y por curiosidad abrió otro y decía que escribió ya que vio el anuncio en DE TODO CORAZON. en ese momento se corto la respiración y se le empezó a poner sospechoso todo.
Abrió otro sobre. Y otro. Y otro. Soy un asiduo lector de De Todo Corazón. En el último número de De Todo Corazón. Cuando leí el De Todo Corazón de este mes. Dé Todo Corazón Por Júpiter exclamó escandalizada.
Abrió el armario de un tirón, se puso el anorak y bajó las escaleras a la carrera. Salgo un momento, mamá! ¿Qué sales? ¡Si tu padre está a punto de llegar El quiosco más cercano se encontraba a un kilómetro y medio, al final de la
carretera, cerca del portal del Pueblo Viejo. Silvia montó en su bicicleta y pedaleó
frenéticamente hasta allí, con un sollozo agazapado en la garganta. De Todo Corazón se repetía con incrédula insistencia. Por Júpiter La
revista más tonta y más insustancial de todas las que se publicaban en el mundo.
Una retahíla de cotilleos y fotografías de cantantes, actores, música chicle y otras
memeces que se suponía interesaban a los adolescentes. Sólo la había visto dos o
tres veces, y por encima, y porque la leían casi todos sus compañeros de clase, pero
aquellas breves ojeadas le habían bastado para escandalizarse. Nunca había visto
nada tan abominable y ofensivo. Mamarrachada tras mamarrachada, formando un
conjunto de mamarrachadas que no podían tener otra finalidad que la de acabar con
la cultura seria, desbaratar definitivamente los valores de la intelectualidad y acelerar
la caída estrepitosa del Mundo Occidental. La sola idea de que alguien la viera
comprando aquello la hacía enrojecer de vergüenza Por eso, al llegar al quiosco, merodeó furtivamente a su alrededor, como
si en vez de pagar por la revista se propusiera robarla. La portada brillaba
con luz propia. Era la más chillona de todas. Un pazguato con sonrisa de
imbécil (seguramente un cantante aullador de moda) mostraba sus dedos
abiertos en una V de victoria. Con movimiento rápido y furtivo, Silvia se
apoderó de uno de los ejemplares. En un susurro, le preguntó al vendedor
cuánto tenía que pagar por aquella especie de acción abyecta. El vendedor le
dijo el precio en voz más alta de lo que a ella le pareció prudente y Silvia se
desprendió de las monedas como si estuvieran sucias y pudieran transmitirle
alguna enfermedad incurable. Ocultó la revista bajo el anorak y volvió a
pedalear sobre la bicicleta, a toda velocidad.
No pudo aguantarse hasta llegar a casa. Se desvió a mitad de camino
y, bajo un árbol protector, abrió el ejemplar con manos temblorosas, buscó
en el índice y localizó la sección De Corazón a Corazón. Su anuncio era el
primero de todos. Por Júpiter! repitió. Por Júpiter, por Júpiter, por Júpiter. De
preferencia, guapitos de cara.
La frase se le clavó como una flecha. Pensó en la multitud de
adolescentes que, desde primeros de mes, habría comprado aquel libelo
y habría leído aquel anuncio, y se sintió abrumada por la ignominia. Y se
preguntó cuántos de aquellos lectores debían de conocerla, cuántos debían
de ser compañeros del Instituto, tal vez compañeros de clase, y deseó
fundirse y reaparecer en las Antípodas. Por Júpiter, cuántas miradas, cuántas
risitas, cuántos gestos no se habrían cruzado a sus espaldas. Cuántas burlas,
cuántos rumores, cuánto escarnio.
Montó de nuevo en la bicicleta, buscó una cabina telefónica y se metió
en ella. El número de la redacción de De Todo Corazón constaba en la
misma revista. Una educada voz de mujer madura (¡¡¡¿qué hacía una mujer
madura en aquella revista depravada? respondió. De Todo Corazón, dígame.
Chica muy solitaria necesita desesperadamente
amigos. De preferencia, guapitos de cara.
Escribid a Silvia Jofre. Carretera del Congos.
Los Chalets, 1 7 030 78 Sant Martí del Congos YY Silvia dijo, vaya si dijo! Su boca disparó imprecaciones a ritmo de
ametralladora. ¿Cómo se atrevían a inventarse un anuncio y ponerlo a
su nombre? ¿De dónde habían sacado su dirección? ¿Sabían que podía
demandarlos por lo que habían hecho? ¿Sabían que lo haría a no ser que
retirasen de la venta todos los números que quedaban en los quioscos, y si no
incluían una nota en el próximo número confesando su bajeza... Deduzco dijo su comedida interlocutora que quiere hablar con
nuestra sección de anuncios. Un momentito. No se retire, por favor.
Se puso un individuo con voz de aburrido que soportó sin rechistar la filípica
de Silvia, que poco a poco se iba enriqueciendo con nuevas ideas. Finalmente,
la interrumpió para preguntar: ¿Cómo te llamas? Silvia Jofre Un momento, por favor pasado el momento, reapareció la voz: Ajá.
Aquí lo tengo. Silvia Jofre. Tal vez lo hayas olvidado, pero nos enviaste una carta
pidiendo que publicáramos tu anuncio. ¡Eso es falso! ¡Jamás en mi vida he comprado su revista Pues tengo tu carta ante mis ojos en estos precisos momentos. Una cartita
escrita a mano, con su remite y todo, y firmada de tu puño y letra y todo. ¡¿Firmada de mi puño y letra?! ¿Y cómo saben que es mi puño y mi letra?
¿Es que la habían visto antes? Mira, nena ronroneó el individuo, dando a entender que su paciencia no
era ilimitada. Lo más probable es que algún amigo te haya gastado una broma
enviando la carta a tu nombre. Si no quieres correspondencia, no contestes a las
cartas que te lleguen y santas pascuas. Por mi parte, borro el anuncio del número
del mes que viene y asunto concluido. Y colgó.
Mientras Silvia corría hacia su casa, la furia le llenaba el pecho y se le subía a la
cabeza hasta hincharle las mejillas, y salía al exterior en forma de bufidos y lágrimas
muy calientes. ¿Una broma? ¡Una gamberrada! ¡Una auténtica mala pasada, por
no decir algo peor! (Y decía algo peor.) ¡Un delito que debería contemplarse en el
Código Penal, sancionado con cadena perpetua de trabajos forzados!
MENSAJE
DEMOS APRENDER A NO GASTAR BROMAS A LOS DEMAS YA QUE ELLOS PUEDEN SALIR GRAVEMENTE AFECTADO FISICA O PSICOLOGICAMENTE O SUFRIRI BULLING GRAC IAS A UNA PEQUEÑA BROMA O IMPACIENTAR A LA OTRA PERSONA CON EN ESTE CASO.
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